domingo, 26 de abril de 2015

Diomedes y su eterna parranda vallenata

Por: Jorge Uribe Piedrahita
Comunicador Social /Organizacional
Periodista
Especialista en Mercadeo Gerencial
Docente Universitario
Líder Coach
Diomedes Díaz Maestre

"Señoras y señores, el momento más esperado por ustedes llega con una gran figura: El Cacique Diomedes Díaz", así pregonaba el presentador del concierto ante una multitud que anhelaba escuchar al ídolo de la música vallenata más importante que ha mecido la tierra colombiana.

Hace algunos días, el Congreso de la República anunció que buscaba declarar patrimonio cultural de la Nación, la obra de quien en vida forjara una existencia artística, de esas que retumban en un territorio y se adueña de todas las fiestas, encuentros y eventos costeños. Porque quien diga que fue a la Costa Atlántica y no escuchó a Diomedes en cuanto restaurante, chiva, carro, hotel o playa que se encontrara, definitivamente, no fue. Es más, en este preciso instante, un vecino está ingiriendo licor al compás de "Mi muchacho", ese himno vallenato que han acogido los padres para decirles a sus hijos: "Si te inspira ser zapatero, solo quiero que seas el mejor, porque de nada sirve el doctor si es el ejemplo malo del pueblo". 



Los congresistas han decidido iniciar los trámites para declarar su obra Patrimonio cultural, como algunos me cuestioné: ¿Por qué Diomedes? ¿Por qué elogiar a quien en vida cometió tantos errores carnales, de esos que nadie perdona, aunque no puedan lanzar piedras porque no están libres de pecado? Sin embargo, empecé a indagar y noté que lo de Díaz Maestre fue una vida cargada de dualidades, por una parte está el artista que transcendió fronteras y llevó su música por el país entero y parte de la franja continental, por otra, está el drogadicto, mujeriego y "pelión", que estuvo preso por la muerte de una mujer. Pero más allá de criticar lo que tantos cometen, fijémonos en la obra y justificaremos la decisión de los mal llamados "Padres de la Patria". 

La de Diomedes, una voz eterna...


"No pienses tanto vive contenta y vive feliz y pon cuidado en esta parodia que dice así: Todo lo que yo trabaje, todo es para ti"...

Diomedes Díaz Maestre al lado de Rafael Orozco
Pocos percibieron lo que un muchacho de tez morena, delgado, con cabello rizo y de descendencia guajira, traía impregnado en su alma. A través de un arsenal de versos y canciones, conquistó a la gente que lo acogió como un ídolo, y ese cariño y fe en el Cacique siguen vigentes, pues lo metieron en su alma y de allí, jamás lo sacarán.

Diomedes Díaz Maestre fue el mayor de nueve hermanos y desde niño se dedicó al trabajo del campo que sirvió de base para sembrar esa fuente de inspiración natural. "Ay el 26 del mes de mayo, nació un niñito en el año 57", al hijo de Elvira Maestre Hinojoza y Rafael María Díaz, la primera luz del sol lo iluminó en la finca "El Carrizal", en La Junta de La Guajira colombiana: "Entonces el músico me dijo: "Oiga doña, escriba el nombre de nacimiento del niño, que éste va a ser el músico del mundo entero, de Colombia y de todas partes, éste va a ser un músico muy especial"", narró su madre Elvira, acerca del día del bautismo del Cantante.

Resumir la vida artística de Díaz Maestre, es uno de los retos más importante para cualquier cronista, sobre todo en la época en la que perteneció al sello discográfico Sony Music, antigua CDS; pues en ese tiempo Diomedes se convirtió en el artista más famoso, vendedor, carismático e idolatrado del país. Un talento que cultivó desde niño y con el paso de los años lo convirtió en una verdadera leyenda de este género musical con capital en Valledupar; y un digno representante del folclor nacional. 


"Si yo pudiera alzar el vuelo alzar el vuelo como hace el cóndor que vuela alto muy alto me fuera lejos, pero bien lejos a donde nadie nunca supiera del papá de Rafael Santos"...

En sus 37 años de trayectoria artística, el famoso cantante cosechó más de 300 éxitos a lo largo y ancho de nuestra geografía nacional, 89 de los cuales eran de su propia autoría, récord difícilmente alcanzable por un artista colombiano: 25 discos de oro, 26 de platino, 15 de dobleplatino, 6 quintuple de platino y 10 de diamante que lo convirtió en el cantautor de mayor reconocimiento en la Nación. Su presencia en la discografía colombiana está representada en la grabación de 34 álbumes, a parte del tradicional álbum de fiesta vallenata, a través del que sorprendió a sus seguidores con tres o cuatro temas inéditos de su autoría. 

Una vida personal marcada por la drogadicción, el alcohol y la muerte

Diomedes Díaz con algunos de sus 28 hijos
Las desgracias en su vida iniciaron en la adolescencia al recibir una pedrada en uno de sus ojos, cuando con sus amigos intentaban bajar un racimo de mangos. Alcanzó el estrellato en 1978 con su disco "La locura", teniendo como acordeonero al desaparecido Juancho Rois, quien pereció en 1994 en un accidente aéreo. También afianzó su éxito con acordeoneros como Nicolás Mendoza y Gonzalo Arturo. 

En 1997, su carrera se vería afectada por uno de los episodios de mayor trascendencia nacional: La muerte de Doris Adriana Niño, una joven de 22 años que supuestamente sostenía una relación con el Cantante. Los forenses determinaron que la mujer falleció a causa de un paro cardiorrespiratorio, suscitado por una sobredosis de cocaína. Sin embargo, un juez de la República, declaró culpable de homicidio a Diomedes Díaz, según consta en la sentencia, el Cacique intentó callarla, tapando su boca y nariz, lo que provocó la muerte por asfixia de Doris Adriana. Para el Juez, el Cantante sabía que con su accionar afectaría la salud de Niño, pero determinó que no quería asesinarla.

Fue condenado a 12 años de prisión por este délito, sin embargo, un Juez redujo la sentencia a seis, de los cuales cumplió 3 años y 7 meses; recibiendo luego la libertad condicional. En una pugna con la familia Niño, Díaz tuvo que pagar una indemnización equivalente a 67 mil dólares por concepto de daños materiales y morales. Su adicción a las drogas lo llevó a incumplirles a muchos de sus fanáticos, es más, sus colaboradores dicen que subía a tarima borracho y drogado, y tenían que soplarle la letra, pues se le olvidaban sus canciones. Así como tuvo fanáticos, muchos en el país rechazan su obra y no ven sorprendente su muerte. 


Además de haber dejado todo un legado musical, regó su apellido sin prudencia. Dejó tantos hijos como canciones: 11 esposas, 18 descendientes reconocidos legalmente, y 10 que no. Hoy sus hijos se dedican a diferentes campos de acción, pero la mayoría son cantantes, el más famoso es Rafael Santos, a quien le dedica varios de sus pregones.

Sus pecados no borrarán el legado artístico del cantante, el mismo que marcó varias generaciones y sirve de puente para entender la idiosincrasia de una región  y de un país entero. Si es Patrimonio cultural o no, lo cierto es que en las "rumbas" colombianas, siempre habrá oportunidad para escuchar poemas como "Oye bonita", "Mi muchacho", "Mi ahijado", "El cóndor herido", "Tres canciones", "Te quiero mucho", "Mi primera cana", "Sin medir distancias", "Tú eres la reina", "Amarte más no puedo", "Todo es para ti" y "La Juntera"... En 2010, ganó el Grammy Latino en la categoría Cumbia/Vallenato.

Diomedes Díaz Maestre falleció el 22 de diciembre de 2013 a las 6 y 15 de la tarde de un paro cardiorrespiratorio, mientras descansaba en su cama; quizás por los excesos, quizás porque así estaba predeterminado en su existencia. Ahora, sin ser uno de sus más cercanos fanático, hago una semblanza sobre el admirador número uno de la Virgen del Carmen y quien hasta el día de su muerte, había vendido más de 18 millones de discos en el ámbito mundial; siendo así el artista vallenato más vendido de la historia incluso por encima de Carlos Vives si se tiene en cuenta la venta de discos en formato LP.

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