miércoles, 22 de noviembre de 2017

Una primavera gris

Por: Carolina Estrada Valencia
Estudiante de Comunicación Organizacional
Institución Universitaria Salazar y Herrera


17 de noviembre del 2017

Cabañas, 4:43 p.m. La tarde está fría, pero aun así tuve la osadía de salir sin abrigo. Parada junto a la rotonda de la torre, miro al cielo y con anhelo solo espero que no llueva o que el clima no sea implacable, ya voy tarde al encuentro con mis amigas y no tengo tiempo de regresar por una chaqueta.

4:45 p.m. Llega la ruta, 284 de Transmedellín, no hace la parada habitual o ignoró mi señal para hacerla, miro la hora y dejo escapar un suspiro, solo tengo 35 minutos para no llegar tarde. Veo venir el siguiente bus, ruta 283, hago un pequeño cálculo antes de que llegue a mí para saber si vale la pena subirme a este autobús, pero no, no es una buena opción, mejor espero.

4:47 p.m. Llega la ruta que esperaba y subo al autobús, soy la primera pasajera de este viaje, lo que me da el privilegio de elegir el puesto en el que quiero estar durante la siguiente media hora.

Florencia, 4:58 p.m. Un hermoso tulipán africano florecido contrasta con el cielo gris de viernes, a su alrededor nadie parecía ser capturado por su majestuosidad, quizá ya es considerado panorama, un panorama desperdiciado por aquellos ojos que tienen por dueños a personas afanadas, personas que caminan como si tuvieran un cabestro que les impidiera ver más allá de su pensamiento, sí, no digo que más allá de su nariz porque hoy por hoy caminar es un proceso que realizamos en piloto automático.

Pedregal, 5:01 p.m. La iglesia ya lleva una semana cerrada, la están remodelando, en el andamio de los obreros cuelga un pendón con la imagen de cómo se verá la nueva fachada, incluso cambiarán las tres palmeras de la entrada por cuatro pinos. En la puerta del recinto religioso, un anuncio de alguien fallecido permanece frío y sólo, nadie durante estos minutos que estuve al frente, descendió las escaleras para averiguar quién murió. Algo llamó mi atención en esta escena, extrañamente el ambiente en el barrio no se percibía en luto como suele suceder cuando alguno de sus habitantes parte al más allá, todo se percibía igual, personas entrando y saliendo del Consumo, en los locales comerciales de la carrera 74, la atención y la afluencia de clientes se daba como cualquier otro día. Cambió el semáforo, el bus toma la calle 104 para continuar su camino hacia el centro de la ciudad, el conductor frena el carro para que dos mujeres jóvenes se suban a él. Ahora, sumados a quienes ya estábamos, somos 12 universos en un mismo carro.

En el quinto puesto del lado derecho del bus, justo en la ventanilla, hay una señora de unos 58 años, no mide más de 1.62 mts de estatura, un poco robusta y tiene tez trigueña; sus ojos son café oscuro, así como muchos prefieren el tinto en la mañana, su mirada no tiene el brillo que caracteriza a las personas que poseen una ilusión, ella se ve triste o exhausta, en 30 segundos es difícil descifrar la razón, lo que sí es fácil de captar es que hay algo incómodo que ocupa su mente. Su codo derecho está apoyado sobre la ventanilla para así poder reposar su cabeza sobre la misma mano, se ve meditabunda, con la mirada perdida en sus pensamientos como quien intenta dar una respuesta lógica a una experiencia significante, como intentando aliviar el dolor o encontrar resignación.

Carrera 65 a la altura de la Universidad Nacional de Colombia, 5:19 p.m. Una leve brisa muestra su presencia en los vidrios del bus, el viento helado entra extravagantemente por las ventanillas. En este sector el frío suele sentirse más fuerte por la gran cantidad de árboles que hay y la respiración de las 12 personas que vamos en esta ruta no es suficiente para calentarnos un poco, todos estamos distantes, nadie comparte puesto con nadie; cada uno inmerso en su propio mundo es incapaz de ver a los otros cuerpos con los que comparte el mismo universo, efímero en esta ocasión.
Miro hacia arriba y siento que he encontrado un libro para colorear, pero no tengo crayolas ni acuarelas, los cables del alumbrado público lucen como un perfecto pentagrama, listo para poner cada nota musical en él, pero no, no tengo ni el Sol a Mi LaDo para ponerlo allí.

Edificio Camacol 5:33 p.m Llego al punto de encuentro para verme con dos amigas y de allí partir a lo que será una pequeña celebración de nuestros cumpleaños. Llamo entonces a solicitar un taxi pero como es costumbre los viernes, conseguir uno es una verdadera odisea. Después de varios intentos lo tenemos, llega en dos minutos. Salimos a esperarlo a la entrada de la avenida Regional, pero no llega en dos, llega en siete minutos, claro que con eso no teníamos problema, aprovechamos el tiempo de retraso para solucionar algún pendiente trivial que teníamos. Llegó, el taxi de placas TTK 332 de Medellín espera por nosotras. Su conductor es un amable joven de 24 años, se llama Edison Guarín Murillo, empezó a estudiar una técnica en pintura automotriz pero no la terminó, dice que el estudio no es lo suyo y que por eso hace 9 meses conduce el taxi de su tío Jorge. Edison es hijo único, vive en Manrique con Gloria Eugenia Murillo, su madre, quien es peluquera y hace 15 años tiene su propio negocio. Su padre, Miguel Angel Guarín, falleció a causa de un aneurisma cerebral cuando Edison tenía ocho años. Se describe como un joven responsable, tranquilo y respetuoso, dice que aunque en el colegio nunca se destacó por ser un estudiante de notas impecables, sus padres siempre enfatizaron mucho los valores en su crianza y que por eso nunca tuvo problemas disciplinarios.

Preludio Café 6:13 p.m. Llegamos al lugar de nuestra celebración, es un café ubicado en Laureles, que goza de un ambiente tranquilo, perfecto para compartir con familia, amigos o la pareja. El lugar es inspirado por las letras y el café, incluso hay días de lectura en voz alta. Como parte de su ambientación hay algunos poemas en las paredes, un pequeño librero en la entrada, mesas y sillas como si fuera la sala de la casa y algunos objetos vintage. La atención es muy cálida y la comida es exquisita. 

Bello, 18 de noviembre del 2017


1:46 p.m. La aplicación del clima de mi celular dice que estamos a 25°C pero parece ser engañoso porque la sensación térmica debe estar en 19°C aproximadamente, hace tanto frío que los cuerpos tiemblan, las personas que pasan por la calle están cubiertas, y quienes salen a sus balcones lo hacen sobando con las palmas de las manos sus brazos, como queriendo calentarse un poco.

1:48 pm. Miro el cerro Quitasol que a esta hora suele verse imponente, pero hoy no, el mismo cielo gris que cubría la ciudad el viernes, la cubre hoy y no deja que el gigante resplandezca con la luz del sol. Entonces voy por un café y decido hacer lo que tanto disfruto, sentarme a observar detenidamente lo que sucede alrededor y muchas veces cuestionar el porqué de las cosas, cual aprendiz de Sherlock Holmes.

2:17 p.m. Sale a su balcón Elosia Gonzalez, la señora de la casa del segundo piso de enfrente, empezará junto con su esposo y su nieta a organizar la navidad. Sale con una guirnalda tradicional, la que es verde con puntas blancas que simulan la nieve e intenta desenredarla para poder utilizarla, pero prefiere sentarse a hablar con su nieta de unos 17 años que está sentada en el piso del balcón concentrada en su celular.

10:44 p.m. Un helicóptero de la Policía Nacional sobrevuela el sector, las ventanas y la puerta del balcón tiemblan ante la cercanía de la aeronave, tal vez es un sobrevuelo de rutina o no. Continúo escribiendo lo que me inspira la helada noche de domingo, un café como siempre es la mejor compañía para escribir; bueno que sean dos o tres, la hora lo merece.

11:11 p.m. No, no es precisamente el momento de pedir un deseo, es el momento en el que escucho de nuevo el helicóptero de la Policía rondar el sector ¿habrá sucedido algo? Me cuestiono porque hace una semana, en los alrededores del barrio capturaron a 13 miembros de una banda dedicada al microtráfico de estupefacientes y el operativo fue en la madrugada, con un gran despliegue de agentes policiales.

Bello, 19 de noviembre del 2017


4:35 p.m. Eloisa González sale de su casa junto con su nieto de 8 años y su hija de 24,  todos llevan algo en sus manos, pero la única que no tiene nada empacado es Eloisa, ella lleva en sus manos algunos arreglos navideños, un par de bastones saltan a la vista, son rojos con rayas doradas y cada uno mide alrededor de 60 centímetros.

4:38 p.m. Carmen, la señora del primer piso de la casa de enfrente sale con su silla Rimax blanca  para respirar otro aire diferente al de su casa. Hoy luce un vestido de paño beige hasta los tobillos, una sudadera gris claro,  unas medias blancas y unas sandalias negras de polietileno, de esas que suelen usar las personas mayores cuando llegan a  casa. Carmen es una mujer de edad avanzada, con movimientos suaves, sin fuerza, porque la fuerza suele quedarse atrás en los años de juventud, por eso le es necesario usar su bastón marrón, para tener un mejor apoyo al caminar. Su estatura puede ser 1. 65 mts pero la joroba la hace lucir más baja, es morena con cabello oscuro y delgado, aunque la queratina la está perdiendo y sus canas ya hacen presencia, además utiliza lente bifocal porque su visión no tiene la misma calidad de cuando tenía 20. A Carmen la acompaña su inseparable mascota, una lora de voz potente que posee una risa particular e irresistible, tanto así que cualquiera que la oiga, reirá con ella. Ahí están la dos haciéndose compañía, la lora hablando, cantando y riendo, mientras que Carmen serena su pensamiento o simplemente ve la gente pasar.
4:45 p.m. Carmen entra a su casa dejando a la lora sola en la acera. Se puede escuchar al ave riéndose a las carcajadas, tratado de amigo a todo el que ve pasar,  lanzando saludos al aire e incluso, cuando escucha que un teléfono suena, responde a la llamada con un fuerte “aló”.

4:51p.m. Un joven con aparentes 17 años sube por la calle 27 arrojando en las escalas y por debajo de las puertas de la casas tarjetas de la nueva droguería del sector, la imagen de la droguería es similar a la Pasteur, la diferencia es que esta se llama droguería harwar (dh),  en la parte posterior de la tarjeta se aprecia la frase “servicio a domicilio gratis”, además ofrecen descuentos especiales.

5:03 p.m. Sale Carmen para darle banano a su mascota y entrarla, apoyándose en la jaula como si fuera un caminador; luego saca su silla y se sienta a leer. Lee el Nuevo Testamento, ese pequeño libro azul que regalan en muchas partes y que seguramente en la casa de todos habrá uno  de esos.
Lee apoyando los antebrazos en sus piernas y en su momento de reflexión, se sienta de medio lado, se recuesta en el espaldar de la silla y se tapa los ojos con las sagradas escrituras.

5:36 p.m. Suenan las campanas de la iglesia de Las Tres Cruces, ubicada en la calle 24A, para anunciar la eucaristía de las seis de la tarde.

5:45 p.m. Se enciende el alumbrado público, las luces naranjas apenas pueden iluminar un poco el barrio. Las nubes en las diferentes escalas de grises evitan que el resplandor del sol destaque la creación de una manera especial, como el guayacán rosado que está en la carrera principal, aunque no es su momento de florecer como sí lo es para los amarillos, está completamente saturado de hojas verdes, verde que con la luz solar se torna brillante y vivo, el verde que para muchos puede hablar de esperanza, pero para mí habla de grandeza, majestuosidad y vida; sí, vida, porque todo lo llena del aire que renueva pensamientos.

6:03 p.m. Carmen termina su lectura del día quizá por la poca iluminación que hay a esta hora, se agarra fuerte de la reja que encierra su casa y se levanta de la silla; con el bastón en la mano derecha y arrastrando la Rimax con su mano izquierda, entra a su hogar y se encierra hasta mañana, cuando sea hora de salir junto con su lora a tomar el sol.

6:15 p.m. Estoy temblando, el frío citadino no me deja de otra que ir por abrigo, un libro y un café, leer poesía no estaría nada mal, pero quizá me lleve a la melancolía, a remover pensamientos y querer cuestionar hasta mis propios argumentos sobre la vida misma. 

8:43 p.m. En silencio, así termina el día, sin letras ni música, el café se ha enfriado, la luna y las estrellas están escondidas tras una gruesa capa de nubes. Hoy no vi arreboles, extraño verlos en el cielo primaveral de la capital de la montaña. El alba y el ocaso lucían iguales, grises. Hoy no hubo euforia, más bien hoy todo se trataba sobre encontrar calma en medio del caos.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Elecciones presidenciales 2018: Una mirada desde la Comunicación y el Mercadeo

Por: Yeison Bedoya García
Estudiante de Comunicación Organizacional
Institución Universitaria Salazar y Herrera

Las elecciones estarán marcadas por el ingreso a la arena política de las FARC.
A escasos meses de las elecciones presidenciales, hay una gama de candidatos que aspiran regir los destinos de Colombia durante el periodo de  2018 a 2022, enfrentando importantes retos, tales como: el seguimiento y consolidación del proceso de paz, seguir apalancando el crecimiento de la economía, la infraestructura en todas sus formas, más empleo, salud de calidad, varias reformas como la pensional, agraria y educativa, que tanto clama la ciudadanía, y en especial el llamado al nuevo presidente es combatir la corrupción en todas sus modalidades que no se sigan roban “los sagrados recursos públicos”.

Asimismo, nosotros como jóvenes estamos llamados a transformar la nueva Colombia con nuestras ideas, proyectos de emprendimiento que beneficien las comunidades y, por supuesto, elegir un candidato presidencial abanderado por el futuro del país, con ideas sólidas y coherentes, demostrando la autenticidad de su propuesta de gobierno y no dejarse llevar por intereses de unos cuantos, sino una construcción colectiva que beneficie a todos los que conformamos la Nación.

“Si no hacemos política, otros harán política por nosotros”, explicaba el docente y consultor en comunicación John Jairo Acevedo Vélez, refiriéndose al proselitismo político, que ha distorsionado el proceso electoral, con “novedosas estrategias” para cautivar a los electores como: regalar techos y adobes para sus casas, ingredientes para hacer las sancochadas, frijoladas, chicharronadas y tremendas "furruscas" con licor incluido, pues el dinero alcanza para embriagar la población, hasta las próximas natilladas y buñueladas que se acercan en temporada decembrina..

De esta manera, resalta que: “No es gratuito, superficial o pasajero los destinos del país para las próximas elecciones”, debemos considerar que Colombia debe acogerse a una “transición a una democracia moderna, en que los universitarios deben tener toda su conciencia para tomar decisiones”. En esta premisa me incluyo como ciudadano y universitario, en que elijo con autonomía a un candidato que regirá los destinos de nuestro país (elegir y ser elegido: primer principio de la democracia), puede beneficiarme o afectarme en todos los aspectos, sean económicos, sociales o políticos, además como comunicador debo estar en la capacidad de ser más analítico, con una mirada crítica y decisiva frente a las problemáticas que aquejan al país y como aporto desde mis conocimientos a las necesidades y requerimientos de las comunidades que requieren más presencia del Estado, alineados con los objetivos de desarrollo sostenible para que Colombia pueda ser próspera y competitiva.

Es importante resaltar el componente comunicativo y de mercadeo, ya que los políticos también comunican y deben saber “vender sus ideas”, el poder de convencimiento y de audiencia son fundamentales en el ejercicio político de un candidato, como afirma Julián Andrés Díaz Serna, comunicador y community manager: “todo comunica, conectarse con las audiencias y ser autentico en su forma de ser, de pensar y de actuar, son necesarios para que un candidato tenga una sintonía con sus públicos”. Resaltando además la afirmación de Jorge Andrés Rico Zapata que: “la marca personal en el contexto político es una construcción en el tiempo, todos los candidatos independientemente de su partido o ideología política está construyendo marca con un tiempo de vigencia y seguidores o simpatizantes en los territorios que predomina”.

“Todo comunica, conectarse con las audiencias y ser autentico en su forma de ser, de pensar y de actuar, son necesarios para que un candidato tenga una sintonía con sus públicos”.

En el contexto de las redes sociales, Julián Andrés Díaz Serna afirma que: “el lenguaje en que se expresa el candidato debe ser fundamental para cautivar la audiencia”, ¿Cómo comunicar la propuesta de gobierno? ¿Cuáles son los canales adecuados y las necesidades comunicativas de los electores? Pone como ejemplo al expresidente Barack Obama, un líder y referente mundial en el panorama político, su campaña de gobierno y reelección, ha sido manejado con interesantes estrategias comunicativas y de mercadeo para cautivar la audiencia norteamericana y latinos residentes en Estados Unidos, mostrando la cotidianidad de sus acciones políticas en su ejercicio como presidente, mientras que el actual, Donald Trump, ha “gobernado desde Twitter” atacando con severas palabras a quien lo ataque o lo vitupere”.

Naciente partido político Fuerzas Alternativas Revolucionarias del Común - FARC
Otro tema de trascendental importancia: el proceso de paz pactado con las FARC, será un tema que moverá  la agenda política en el 2018, tendencia que se extenderá hasta las elecciones del Congreso de la República, como afirma Jorge Andrés Rico Zapata: “la política es dinámica, la ideología política de las FARC, podría ser un tema de controversia por el radicalismo de sus ideas, las acciones de sus líderes y las posturas en el manejo económico y político que los anteriores mandatarios les han dado al país”.

En general, Colombia como Estado Social de Derecho y Democrático, debe ser gobernado por un líder que comprende las necesidades del país en todos los contextos, empezando por la recuperación de la economía, la modernización de la infraestructura y de la educación que se adapte  a las verdaderas necesidades de las regiones, además combatir la corrupción en todas sus formas, la instrucción cívica y ciudadana se debe fortalecer en las poblaciones, enseñándoles sus derechos y deberes, el fortalecimiento de la salud y el acceso universal al agua potable, el empleo de calidad y el acceso de los jóvenes a la educación superior, aseverar el castigo a quienes atentan contra los niños y mujeres y construir un camino que conduzca a la prosperidad de Colombia que tanto clama  sus ciudadanos.

martes, 14 de noviembre de 2017

Reflexiones del cambio

Por: Juan Pablo Estrada Arango
Estudiante de Comunicación Organizacional
Institución Universitaria Salazar y Herrera



En un mundo que ha sido sintetizado por el dinero, pensamientos como el consumismo se han convertido en motores fundamentales de nuestra sociedad. Múltiples teorías han avanzado en la concesión de una empresa, ahora denominadas organizaciones, necesidades crecientes, ahora no basta con conocer la oferta y la demanda, pensar en el interior de la organización, en los famosos públicos; son al final teorías que rigen el ámbito pero con una clara intención no lejana de producir más y más. Esta carrera ha provocado enormes impactos en los recursos naturales, en nuestro planeta; la biodiversidad ha sido una de las grandes víctimas. 

En estos estudios hay quienes se atreven a investigar en propiedad sobre las diversas personalidades que componen hoy la organización, múltiples tratados hablan del liderazgo, de la gerencia, de la importancia de los procesos, pero también hay quienes se atreven a denominar personalidades resistentes al cambio, en un texto definidos como autocomplaciente, término que se refiere aquellas personas que viven en una suerte de zona de confort y que se convierte en los opositores de los lideres organizacionales que deseanllevar a la organización a una transformación en sus estrategias, estrategias que con seguridad fueron aprendidas por el líder como fruto de algún proceso académico.

La última frase mencionada deja en evidencia a unos de los principales participantes de la situación actual, si claro la academia no se salva, pues en esta quizás se han forjado un gran número de pensamientos alrededor de las estrategias contundentes y exitosas para los modelos de transformación, en esta es en la que se esboza los sueños de los futuros líderes de la organización. En obediencia a estos asuntos sería interesante realizar una suerte de analogía que permita conectar a los personajes mencionados en el escrito en el ambiente de la academia, con el fin de analizar los efectos del cambio o  transformación dentro de la misma, arrojando quizás efectos de culpabilidad o de inocencia de la academia en el estado actual de la sociedad.

Partir de la premisa de que las organizaciones están conformadas por personas al igual que la academia, permite tener un punto de partida en el que ya comparten el mismo ADN, facilitando el proceso en la analogía. La organización ha tomado a los líderes como aquellos encargados de enseñar al interior de la organización, a los demás empleados o colaboradores como al pulpito alumno, si sin luz; no hay que ser experto en analogías para comprender que funciona igual en la relación docente y estudiante, el cual en la teoría es concebido como el alumno. Constituida la analogía, queda pues el asunto de encajar a la autocomplaciente o al verdadero líder en la cuestión del cambio o transformación de mentalidad, fin último de la academia.

Para la academia, en especial para los programas de educación superior es fundamental, diseñar programas que permitan a los estudiantes encajar perfectamente en una vida laboral, aportando a las organizaciones los conocimientos adquiridos. Ahora bien, debe darse la bienvenida a un  ingrediente crítico para este proceso, el tiempo. En una carrera profesional se toma cinco años en formación, lo que constituye un reto de formar personas a futuro, pero los docentes deben tener un vasto recorrido por la academia, lo que quiere decir que el conocimiento futuro está en manos de expertos en temas del pasado; dejando en evidencia que  el cambio o transformación no es un asunto del pulpito sino que este  es un asunto que puede afectar al mismo líder, y en este orden de ideas el mismo líder podría padecer autocomplacencia.

Dejando fundamentado el tema de reflexión es imperativo contextualizar al lector de este texto, para que pueda desarrollarse un análisis hermenéutico acorde al estatus quo. Como estudiante de Comunicación Organizacional, recibí algunas lecciones de docentes en la universidad. Uno de ellos, Director de pedagogía de la organización; aseguraba que en el futuro cercano en un término menor a un quinquenio: el 80% de la información seria visual o gráfica, además en el mismo escenario tuvo la oportunidad de mostrarse inconforme con la perdida de los “valores” de la ortografía por los nuevos mecanismos de escritura (chats) que ofrecían las nuevas tecnologías para la época; situación que generaba ciertos interrogantes que debían quizás ser debatido en nuestra aula. Paralelamente tenía la oportunidad de cursar una materia llamada Taller del cambio de la cultura organizacional, esta era dictada por el entonces Coordinador del programa de comunicación organizacional; el cual en sus clases era bastante abierto a la idea que se suscitara debates que nutrieran los criterios futuros al respecto del desempeño de nuestra disciplina en la organización. Para esta época era habitual que los docentes utilizaran el correo electrónico con un texto escrito, en uno de estos el docente envía unos documentos titulados el sentido de la urgencia; a los cuales decide titularlos en el asunto “Un gran regalo para la vida”. En estos textos el autor intenta dar un nuevo significado al denominado sentido de la urgencia, considera que las organizaciones debe dársele importancia algunos aspectos relacionados al liderazgo, en él además explica el termino de autocomplacencia, sugiriendo que las personas que padecen este “condición” son resistentes al cambio.

Tal vez este texto en el siglo XXIII no sea leído por todos, deberán buscar expertos en comunicación antigua. Las personas que habitaron el planeta en la revolución industrial no eran conscientes de que la historia los enmarcaría en ese título. Puede ser que estemos viviendo un momento histórico, que así como la iglesia domino el conocimiento en el oscurantismo y en el siglo IX inventara la ortografía, se hable que en el XXI la tecnología cambio lo que el mundo con relación a la escritura concebía.

Hoy la docencia y la gerencia está a cargo de personas del siglo pasado que lideran sobre jóvenes que en unos años serán los docentes y gerentes, que a su vez enseñaran a los que nacieron en el mundo cuando ellos estudiaban, con una realidad, una en la que al igual que todas las anteriores  estaba “amenazada” o “seducida” por inminentes cambios. ¿Cómo puede un estudiante desarrollar habilidades que le permitan ser abiertos al cambio, cuando los “lideres” hoy sienten nostalgia por los cambio de la sociedad?

Es evidente que hoy la academia tiene un gran reto, asegurar que la realidad sea proyectada de alguna forma al futuro, dejando siempre el mensaje en el pulpito de que lo importante siempre es estar abierto al cambio, el aprendizaje nunca para, el denominado espiral del conocimiento nunca debe ser interrumpido; quizás en esta premisa este verdaderamente el sentido de la urgencia y que el aprendizaje cotidiano debe ser lo único que se conserve en el tiempo, aunque la última frase me haga ver autocomplaciente.

Como comunicadores es fundamental que seamos conscientes de nuestra capacidad para informar de una forma asertiva, la información es un paso en el proceso del conocimiento que a su vez es un eslabón de la cultura. Visto así el comunicador tiene herramientas para culturizar al respecto de lo que informe, premisa que lo convierte en un posible aliado en cualquier intento de transformación cultural en cualquier esfera.

En definitiva tuve un “Un gran regalo para la vida”, hoy tengo firmes criterios sobre la necesidad de abrir mi existencia al cambio y quizás la obligación de compartirlos con todos aquellos que me den la oportunidad de hacerlo, tal vez en la organización o quizás en la academia, en la vida cotidiana o donde se presente. Reflexiones de un sencillo estudiante de comunicaciones en un otoño en Europa o un Octubre en América, la última semana en el décimo mes del 2017 en Medellín, Colombia.

PD: Señor lector de comunicación antigua, quiero decirle que en esta época ya se hablaba de la destrucción del planeta, de los peligros de quedarnos sin oxígeno (molécula vital para la respiración humana), pero en aun éramos autocomplacientes para cambiar el estilo de vida.

Mi autocomplaciencia

Por: Leidy Maryori Echeverri Pineda
Estudiante de Comunicación Organizacional
Institución Universitaria Salazar y Herrera


Quiero hacer un paralelo en éste artículo sobre el sentido de urgencia de sobrevivir y vivir, un artículo para reflexionar que somos parte de un todo.

Sí, he pasado los años en un trabajo de urgencia, supliendo lo importante, mirando las estadísticas, buscando aceptación… y es ahí donde empezamos a hacer un nuevo espacio, ése donde cada profesión se desempeña de manera autómata, en el reconocimiento, los halagos, los errores, las despedidas,  y vamos tejiendo todo esto poco a poco, para saber cómo y de qué manera conseguir un lugar en el mundo. 

¡Corremos tanto! que cuando menos piensas estás en el tercer piso de la vida, y sientes que perdiste una década de oportunidades, porque simplemente no tuviste tiempo.

¿Pero, porqué siento que todo es tan complejo, si debería ya de tener una madurez más amplia? Claro, aparece una palabra nueva en mi diccionario, “LA AUTOCOMPLACENCIA”,  ese sentimiento de satisfacción por la propia manera de ser. Sí, me vi reflejada y junto conmigo miles de personas que rodean mi mundo profesional, gente con ansiedad, presión y depresión.

Y mi paralelo va, entre sobrevivir y vivir en contra del poco tiempo que tenemos, por un sentido de urgencia falso de correr, generar y empujar, vivo en un mundo de sobrevivientes que al final de la carrera se logra la meta, pero, ¿Todo esto es ajeno a mi verdadero mundo? Me refiero cuando sales e esa sobrevivencia diaria laboral, y te encuentras con una familia sola, donde cada uno tiene un televisor al frente, un portátil, un celular o el sueño que no da espera; Allí donde deberíamos tener la mayor felicidad al levantarnos día a día, yo he sentido el infortunio de no querer pararme de la cama por no dar los buenos días, o ser la primera en irme para no darme cuenta de lo evidente, ese descontrol, ese desespero de la no aceptación por el otro o la otra, y el corre corre de todos en el imparable mundo del no me importa tu vida. 

¡Ja!, pero ¡SÍ!, me importa tanto lo que pasa en mi punto de partida “El hogar”, que escojo el camino más fácil y hasta divertido, la autocomplacencia y la falsa urgencia como lo expresa  el libro “EL sentido de la Urgencia”.

Sobrevivo y sobrevives si estás en un mundo de complacer a cada persona que se topa en tu camino, sobrevivo si pienso que mi postura es la correcta y aún más sobrevivo cuándo pronuncio ¡que yo soy así y así me quedo!

Sobrevivo en la mentira de lo urgente sin enfoque, sin ruta, sin distracciones, sin nada. Sólo haciendo infinitas tareas para que el otro o la otra cumpla sus expectativas.

Y reflexiono que ¡vivo! cuando me levanto mirando la diferencia y la diversidad de la otra persona, cuando el sentido de mi urgencia se transforma en resultados enfocados, objetivos claros y ganar tiempo para lo importante. El sentido de urgencia verdadero, aquel que me permite vivir, sin posturas, sin cartones profesionales o de Magister, y va dando giros importantes para no dejar que mi tiempo se siga yendo como el agua; así poder mirar a los ojos de alguien y no verlo como competidor, sino como mi socio de equipo en el mismo camino, por un mismo fin, ese fin que se volvió utópico para la mayoría de las personas y es alcanzar la felicidad del ser.

¿Aún me falta mucho por aprender, y a vos?

Estamos demasiado ocupados

Por: Angélica Torres Robledo
Estudiante de Comunicación Organizacional
Institución Universitaria Salazar y Herrera

Esta reflexión se basa en el libro El sentido de la urgencia del autor John P. Kotter.

Este artículo no es más que una corta reflexión sobre el comportamiento de las organizaciones y sus colaboradores a la hora de enfrentar cambios y transformaciones importantes. 

Comenzaré con el siguiente apunte del autor en su libro: “Usted sabe que su organización debe cambiar” y así es, es claro, pero la situación en realidad para los líderes o directivos de una organización no radica en el hecho del cambio sino de cuándo aplicar ese cambio. 

Es curioso cómo se evidencian día a día al interior de las compañías que es necesario transformarse, y que además estos cambios son más que evidentes, pero que nunca se emprendieron del todo o fallaron. John afirma en su escrito que el principal error  que comete la gente es que no se asume un suficiente sentido de urgencia entre un suficiente grupo de personas y que además éste viciosamente es confundido con un falso sentido de urgencia. 

y ¿cuál es esa falsa urgencia? aquel que cree que es más productivo el que está más ocupado y el que está más estresado.
El verdadero sentido de urgencia, entonces, es la que se interpreta gracias a “la actitud  y al convencimiento profundo de las personas para aprovechar las oportunidades y evitar los peligros”, kotter afirma también que quienes viven con un verdadero sentido de urgencia intenta hacer algo importante todos los días.   

Y allí radica el problema y la respuesta a ese cuándo aplicar los cambios, en las organizaciones como dice el autor “Somos demasiado autocomplacientes… y ni siquiera lo sabemos” y mucho menos nos damos cuenta que la verdadera urgencia se presentó unos años atrás de que existiera una urgencia real. Estamos demasiado ocupados para darnos cuenta que todos los días podremos lograr grandes transformaciones al interior de la organización y estamos demasiado ocupados apagando incendios que no se premeditaron con anticipación.

 “La verdadera urgencia es motivada por una profunda determinación de ganar y no por la ansiedad de perder”

Un amor para toda la vida

Por: Juan Felipe Sanguino Puerta
Estudiante de Comunicación Organizacional
Institución Universitaria Salazar y Herrera
Instagram y Twitter: @pipesanguino



Recuerdo que cuando desde que tengo uso de razón me encuentro con tus bellos colores cada domingo. Mi padre me inculcó este amor y por ti es que hoy escribo estas palabras. Sin importar la condición vos sos mi verdadero amor. Comencemos por decir esto. Tal vez muchas veces he llorado, he reído, he pasado días y noches pensando en un encuentro importante y cómo puedo contribuirte para sacar con éxito dicha situación; eso eres tú Atlético Nacional, un amor que nació sin condiciones y que seguirá por el resto de mis días.

Ahora bien, te he visto crecer, estructurar y re-modificar procesos, por los cuales han pasado personas que aman, respetan y dan todo por estos colores, por esta institución; como también he visto de manera coloquial personas que siente todo lo contrario y que solo les interesa tu dinero, dado que eres el más grande de Colombia.

Tu proceso no ha sido fácil, te has dejado llevar por ese sentido de urgencia que muchas veces no han llevado a tomar decisiones equivocadas, como la crisis del 2008 – 2009 cuando no se dieron los resultados esperados y por primera vez en mucho tiempo no jugamos las finales ni siquiera del torneo local; pero también le has dado prioridad a aquellos procesos exitosos y que nos llevaron a la gloria continental después de 27 años, proceso que mencionaremos en este escrito.

Transcurría el 2010 cuando un hombre de la casa confirma su regreso, Santiago “Sachi” Escobar, hermano de nuestro ídolo Andrés Escobar y quien sabemos por desgracias de unos intolerantes, nos lo arrebataron en 1994. Pues bien, esta nueva administración deportiva en cabeza de un desconocido Juan Carlos de la Cuesta, quería logros, títulos y una reconciliación entre hinchada y Club, es por esto que dio a la tarea de llamar al “Sachi”, su llegada fue celebrada por todos y empieza un nuevo proceso deportivo en Nacional.

“Sachi” inicia este proyecto con el aval de los altos directivos y decide así entonces llamar a sus hombres de confianza, dando como prioridad el ganar el torneo local después de 3 años de malos manejos administrativos que llevaron al fracaso y al divorcio entre hinchada y club. Empezó entonces un proceso de transformación continuo, en donde las prioridades salían a flor de piel, el primer sentido de urgencia en el que se fundamentó lo denominado “Amor por la institución”; todos sin excepción alguna debían crear este sentido de pertenencia por el Club, es por esto que fue paso a paso, primero la comunión de reconciliación con la hinchada por medio de sus dos representantes Felipe Muñoz y Felipe Ospina. Estos a su vez replicaron el mensaje a sus aliados dentro de la hinchada la reconciliación total se dio. En segundo lugar el priorizar un objetivo común pero no viéndolo desde lejos sino desde el día a día, creo un sentido de urgencia en sus jugadores, directivos e hinchada de recuperar la gloria local que alguna vez se tomó por decisiones erradas y el famoso “Nono”. Bien, estas herramientas fueron efectivas hasta que se consiguió dicho objetivo en menos de un año: 2011 volvimos al podio de honor.

Para 2012 el tener ya un objetivo alcanzado en este proceso, caímos en la autocomplacencia y en la zona de confort, confundiendo las prioridades institucionales y cayendo nuevamente en crisis. Además, esta crisis llevó al divorcio entre Técnico y jugadores, siendo el primero el más afectado, pues debió dejar su puesto. Llega al club Juan Carlos Osorio, resistido por toda la hinchada, el proceso de cambio y de nuevas estructuras para un verdadero sentido de urgencia institucional cambia. Confiando en las capacidades de Osorio el Club le da respaldo a su proyecto, es entonces cuando el técnico más ganador de la historia comienza su recorrido.

De nuevo, como lo hizo “Sachi” trae sus hombres de confianza, pero en esta oportunidad incluía jugadores, poco conocidos para la hinchada o de bajos méritos para estar en el Club. Lo primero, el proceso de transformación interno, en donde el verdadero sentido de urgencia, nace desde la necesidad de cambiar el chip de ganador local y participante de torneos internacionales, a querer ganar todos y cada uno de los torneos que se jueguen. Es entonces cuando desde Juan Carlos de la Cuesta hasta el comunicador Ramón Pinilla definen estrategias y prioridades para llevar a la hinchada a confiar en este proceso. Nadie dijo que sería fácil, pero los resultados empezaron a llegar y el regreso de un ídolo de la casa como lo es Juan Pablo Ángel, quien en declaraciones públicas afirmó que su regreso es gracias al proyecto presentado por Osorio, recompuso las cosas con la hinchada y la autocomplacencia de a poco fue desapareciendo, el nivel de exigencia aumentó y las prioridades pasaron a ser minuto a minuto. Un solo enfoque ganar la Copa Libertadores y regresar a lo más alto de Suramérica.

Este proceso llevó al Club a generar comunión profunda entre cada uno de sus públicos de interés, su urgencia fue ser más grande que ayer, el día a día es hacer algo verdaderamente positivo en pro del Club; es entonces como en 4 años Atlético Nacional vuelve a estar entre los grandes de Suramérica, respetado por todos, el acompañamiento fundamental de su hinchada en cada uno de los estadios hizo que el grupo de jugadores, directivos e hinchada entendiera que el sentido verdadero de urgencia es hacer historia día tras día.

Aparecieron los títulos, 6 para ser más exactos, en el ámbito local durante la era Osorio y después de 12 años el regreso a una final continental en el 2014, en aquella oportunidad Copa Sudamericana, se perdió frente a River Plate de Argentina pero el apoyo y las ansias de seguir con este proyecto fueron más fuertes que la ganas de dejar todo a un lado y empezar de cero nuevamente.

En 2015 ocurre lo inesperado, Osorio da un paso al costado y su cuerpo directivo, pero es entonces donde la enseñanza, la comunión y respeto por los procesos nos llevan a magníficas decisiones, su reemplazo Reinaldo Rueda. Reinaldo llegó a continuar con lo que el “Sachi” sembró, Osorio cosechó y ahora Rueda va a dar la estocada final, vamos a recoger los frutos, nada más y nada menos que gracias a este proceso hermoso de urgencia y de escribir día a día una historia diferente. Rueda llegó al podio más alto para un club de Sudamérica, Atlético Nacional gracias a sus prioridades a dejar de un lado la autocomplacencia y reconocer el verdadero sentido de urgencia, levantó la Copa Libertadores de América el 27 de julio de 2016, luego de 27 años sin hacerlo.

Después de vivir las verdes y las maduras, esta comunión entre sus públicos lo llevó a esta consecución y a vivir un hermoso proceso de 7 años, reconociendo prioridades, fallando pero corrigiendo estos fallos para convertirlos en nuestros aliados y volver a donde estuvimos en ese momento. La gloria continental. Pero este proceso debe ser de todos los días, es entonces cuando en marzo de 2017 se da el desequilibrio de Atlético Nacional, su Presidente da un paso al costado, el líder de esta hermosa historia se va, en su reemplazo un tipo que de fútbol poco o nada sabe porque el mismo lo reconoce, sus prioridades son otras y eso se nota en este nuevo proceso. El primer cambio es dejar ir a Reinaldo, si bien dicen que es decisión personal, si algo se nos quedó a los hinchas es aquella frase de Rueda: “No me quiero ir, pero me tengo que ir”, frase que puso en evidencia la situación del Club y el proceso de transformación al que se enfrenta. Segundo cambio, romper con el proyecto anterior en donde los técnicos colombianos son prioridad gracias a la filosofía del club, en vez de esto contrata a un técnico Español, resistido y poco querido por la hinchada; lo que nos lleva al tercer error y es el divorcio entre la hinchada y el Club. Si bien, los resultados se están obteniendo no es un secreto que en el proyecto anterior el acompañamiento era de 20.000 seguidores promedio por partido, hoy paso a ser 12.000 y dependiendo del partido.

El Club ha cambiado sus prioridades, está conforme con estar ya clasificado sin importa el juego que se muestra, lo que importa es ganar. La ley del “nono” empezó a funcionar, no hay plata para comprar jugadores, no hay forma de rebajar las boletas, no hay cómo establecer comunicación entre hinchada y directivos… Triste ver cómo se aproxima un periodo de crisis y de cómo la autocomplacencia está de nuevo rondando el Club, seguramente este año nos taparán con la teoría de proceso de cambio, cambio en el que la hinchada no ha sido escuchada y se le puso de lado. Lo primero es el beneficio propio y luego del club, viajes a China en donde no se juega con calidad al fútbol, demuestran esta teoría.

A los directivos se les olvidó el amor que nosotros los hinchas sentimos por el Club y que aprendimos a llevar un sentido de urgencia constante, priorizamos procesos en pro de que el club sea bien visto en el ámbito continental, procesos como el de visitar cárceles, estar presentes en tragedias como las de Moravia, entre otras; han pasado desapercibidas por la institución y su gran aliado los medios de comunicación.

Entonces el día en que alguien despierte y vuelva a escuchar nuestro punto de vista sobre el verdadero sentido de urgencia que nace del Club, esperamos que ese día no estemos en la situación en la que se encuentra nuestro más grande rival América de Cali quien gracias a su autocomplacencia y equivocación respecto a sus prioridades, en este momento no disputa un título, disputa su permanencia en la categoría. Lo cierto, es que este amor por ti no morirá, Atlético Nacional de mis amores.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

El remedio resultó ser peor que la enfermedad

Por: Jorge Uribe Piedrahita 
Comunicador Social /Organizacional
Periodista
Especialista en Mercadeo Gerencial
Magíster en Administración
Docente Universitario

Inicia la contienda electoral con miras a elegir al próximo presidente de los colombianos y la baraja aún está incierta frente a quién será el sucesor de Juan Manuel Santos Calderón y quien gobernará en un entorno de posacuerdo. Unos atinan a afirmar que las familias tradicionales seguirán en el poder. Otros hablan de la nueva ola política en Colombia, pero en sí, las realidades se ciñen en determinar que hay una sed angustiosa por el poder. 

A diferencias de años anteriores, el desgaste de los movimientos y partidos ha producido una "epidemia política", la cual conduce a que los aspirantes a la Presidencia decidan alejar sus nombres de las filas de sus partidos para buscar el apoyo del pueblo a través de la recolección de firmas. Por una parte, los candidatos no quieren asumir los errores y problemas de reputación de sus partidos y por el otro, avivar el apoyo desde ya puede convertirse en una tendencia significativa, pero en sí, qué tanto sirve la recolección de firmas cuando ésta se realiza a través de engaños o peor aún, cuando se implementan acciones que desgastan y ponen en duda la seriedad del candidato.

¿Una firma por el candidato o una firma para eliminar las fotomultas?


Alejandro Ordóñez, ex Procurador General de la Nación; Germán Vargas Lleras, ex Vicepresidente de la República de Colombia; Juan Carlos Pinzón Bueno, ex Ministro de Defensa y Ex Embajador de Colombia ante los Estados Unidos de América; entre otros candidatos, afirmaron que buscaban la candidatura presidencial a través de firmas; quizá por el desprestigio de la clase política, los partidos y todo lo institucional; o como una fuerte posibilidad de empezar campaña política antes de la fecha permitida para los candidatos de los partidos tradicionales, o simplemente, para medir el cuerpo electoral del país. Lo cierto, es que en el discurso de los aspirantes hay una coincidencia: todos se quieren quitar el disfraz de político para mostrarse como una opción alejada de la realidad corrupta, pero olvidan que para acceder al poder es necesario tener detrás una maquinaria o una estructura que apoye sus aspiraciones.

Sin embargo, cuán viable es esta estrategia, cuando al salir a las calles, muchos candidatos camuflan la solicitud de una firma en otras campañas tales como referendo para eliminar las fotomultas, referendo para alcanzar la cadena perpetua para violadores y asesinos de menores de edad, entre otras luchas silenciosas que hace el pueblo detrás de un perfil en sus redes sociales. Casos como en Medellín, en donde hay grupos de trabajadores de candidatos con una pancarta que anuncia el fin de las fotomultas, solicitan la firma de los incautos y estos sin leer la plasman. Sin embargo, algunos aprovechan para ojear el encabezado y anuncian el nombre de candidatos no solo a la presidencia, sino al Congreso de la República. Cuando se cuestiona por esto, los trabajadores de los políticos, simplemente dicen como tratando de burlar la inteligencia del que cuestiona: "es que si elegimos a este candidato, él hará todo lo posible por eliminar las fotomultas".

Estrategias que se convierten en enfermedad

El miércoles 8 de noviembre, Juan Carlos Pinzón Bueno lanzó a través de sus redes sociales una singular campaña: publicó su número de celular e invitó a la ciudadanía a llamarlo para preguntarle lo que quisieran. De inmediato colapsó su línea telefónica y se le olvidó que cualquier empresa requiere de todo un contact center para poder interacturar con sus grupos de interés. Así mismo, el pueblo y analistas más informados, ven como estrategia barata y absurda el buscar el poder a través de firmas y se empieza a deteriorar su marca personal. 

Los candidatos a la par del uso de herramientas digitales, cada vez más dan importancia a las relaciones, a la comunicación interpersonal, a estar cara a cara frente al pueblo y volver a la plaza pública a socializar sus propuestas. Ven en estos actos la oportunidad de interactuar con el vulgo, pero ante pobladores que no callan, son conocidos los videos en los que son insultados candidatos como Vargas Lleras o Gustavo Petro. 

Lo cierto es que son elecciones distintas, estamos frente a un récord Guinness por el número exagerado de aspirantes a la Presidencia, por la llegada del nuevo partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común - FARC, quienes después de firmar un acuerdo con el Gobierno Nacional, ingresan al escenario político para hacer presencia en las instituciones del Estado; también se cuenta con la injerencia del ex presidente Álvaro Uribe Vélez, quien sigue siendo protagonista de la política nacional, goza de prestigio y credibilidad por parte del electorado; además, empieza a configurarse la figura de Juan Manuel Santos como Nobel de Paz y Ex Presidente de Colombia. 2018, se convertirá como un año de transición, una época importante para el futuro de la Patria y para seguir cosechando los resultados que se vienen materializando hasta hoy.

lunes, 11 de septiembre de 2017

¿Por qué nos duele que llamen a Colombia, "la patria de los narcos"?

Por: Jorge Uribe Piedrahita 
Comunicador Social /Organizacional
Periodista
Especialista en Mercadeo Gerencial
Magíster en Administración
Docente Universitario

 
Bogotá, capital de Colombia

El periodista español, José Manuel Vidal, especialista en asuntos religiosos, escribió en el diario El Mundo, sobre los significados de la visita del Papa a Colombia, un artículo que tituló: "Francisco, en la patria de los narcos".

De inmediato, encendió el debate y originó críticas por su "ofensiva, innecesaria y lamentable" narración escrita. Algunos publicaron en sus perfiles de las redes sociales su indignación con la declaración del profesional del Periodismo; hasta el Alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez Zuluaga, redactó una misiva al diario español en la que aboga por el respeto hacia el país, la capital antioqueña, su gente e historia. "¿Es justo llamar "la patria de los narcos" a un país de casi 50 millones de habitantes? Colombia no es la patria de los narcos", resaltó el mandatario local. 

Sin embargo, entre los mensajes enviados por el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica está la reconciliación, y ésta no se logra si seguimos anclados en el dolor que produce que nos recuerden la historia. Medellín se tejió en las décadas de los 80 y 90 por el sicariato, la muerte y el narcotráfico, vivió tormentosos momentos y fue el escenario de una guerra entre los capos y el Estado. La reconciliación exige permitir que las cicatrices se curen, tocarlas para recordar, para evocar aquellos momentos en los que la tierra se bañaba de la sangre de sus hijos. La reconciliación le pide a los sujetos no sentir dolor por el ayer, sino que es necesario mirar el mañana con claridad y contundencia.

El caribe colombiano 
Somos tierra de narcos, de drogas y violencia, vivimos durante 50 años un conflicto que dejó a millones de víctimas, victimarios y sobrevivientes. Somos tierra de gente pobre, con hambruna que muere de desnutrición, marginados y olvidados. Somos tierra de gente que sufre por su vida, que siente miedo y es vulnerable; pero a través de 30 años de historia macabra, de dolor y de ser testigos de la muerte de miles de jóvenes, hoy el país se consolida como un territorio de paz, de ejemplo de solidaridad, de personas pujantes, de artistas y música, de cultura y baile, somos la tierra de los mejores ciclistas del mundo, de personas que tienen voluntad de resistencia y capacidad para soportar. Yo me siento orgulloso de saber la historia de mi país y ver cómo se ha transformado durante las últimas décadas. No le temo a la historia, no le temo a que me digan que acá nació Pablo Escobar, que quieran hacer tributo en su tumba o que hemos sido durante años los mayores distribuidores de drogas en el mundo, tampoco que fuimos tierra de secuestro, pescas milagrosas y muerte. Al fin y al cabo, hemos pasado la prueba y aprendimos para enseñarle al mundo. Aprendimos para permitir que figuras mundiales miren estas tierras y quieran venir. Aprendimos a ajustarnos a las circunstancias y a ver con optimismo lo que se viene. 

Sentir temor a que nos recuerden la historia es abonar a esa actitud lastimera que siempre queremos reflejar en el otro.

Caño Cristales: el río más hermoso del mundo.
Si, somos la patria de los narcos, de los capos y la droga; y con eso cargaremos por siempre; nuestra valentía es decir que también somos la cuna de dos premios Nobel: de Literatura, Gabriel García Márquez; y de Paz, Juan Manuel Santos Calderón; que somos la Patria de la cumbia y el currulao, de Shakira y Juanes, de Nairon y Mariana. De la Miss Universo, Paulina Vega, símbolo de la belleza de las connacionales, somos la Patria del sombrero aguadeño, de la marimonda y el carriel antioqueño, de las flores y el banano, la patria que reúne a los dos océanos más importantes del mundo y que se convierte en la puerta principal de Sudamérica. Somos la Patria de la gente que abraza al saludar, que llora los muertos de otros, que se solidariza ante las inclemencias de la naturaleza y se une para asistir a los que tienen hambre. Somos la patria del café, la patria ejemplo, la patria de la paz... No dejemos que cada vez que nos recuerden la historia sintamos miedo e ira por evocar lo vivido. Al fin y al cabo, hay un refrán maravilloso que dice: “Aquel que no conoce su historia esta condenado a repetirla”.