miércoles, 8 de noviembre de 2017

El remedio resultó ser peor que la enfermedad

Por: Jorge Uribe Piedrahita 
Comunicador Social /Organizacional
Periodista
Especialista en Mercadeo Gerencial
Magíster en Administración
Docente Universitario

Inicia la contienda electoral con miras a elegir al próximo presidente de los colombianos y la baraja aún está incierta frente a quién será el sucesor de Juan Manuel Santos Calderón y quien gobernará en un entorno de posacuerdo. Unos atinan a afirmar que las familias tradicionales seguirán en el poder. Otros hablan de la nueva ola política en Colombia, pero en sí, las realidades se ciñen en determinar que hay una sed angustiosa por el poder. 

A diferencias de años anteriores, el desgaste de los movimientos y partidos ha producido una "epidemia política", la cual conduce a que los aspirantes a la Presidencia decidan alejar sus nombres de las filas de sus partidos para buscar el apoyo del pueblo a través de la recolección de firmas. Por una parte, los candidatos no quieren asumir los errores y problemas de reputación de sus partidos y por el otro, avivar el apoyo desde ya puede convertirse en una tendencia significativa, pero en sí, qué tanto sirve la recolección de firmas cuando ésta se realiza a través de engaños o peor aún, cuando se implementan acciones que desgastan y ponen en duda la seriedad del candidato.

¿Una firma por el candidato o una firma para eliminar las fotomultas?


Alejandro Ordóñez, ex Procurador General de la Nación; Germán Vargas Lleras, ex Vicepresidente de la República de Colombia; Juan Carlos Pinzón Bueno, ex Ministro de Defensa y Ex Embajador de Colombia ante los Estados Unidos de América; entre otros candidatos, afirmaron que buscaban la candidatura presidencial a través de firmas; quizá por el desprestigio de la clase política, los partidos y todo lo institucional; o como una fuerte posibilidad de empezar campaña política antes de la fecha permitida para los candidatos de los partidos tradicionales, o simplemente, para medir el cuerpo electoral del país. Lo cierto, es que en el discurso de los aspirantes hay una coincidencia: todos se quieren quitar el disfraz de político para mostrarse como una opción alejada de la realidad corrupta, pero olvidan que para acceder al poder es necesario tener detrás una maquinaria o una estructura que apoye sus aspiraciones.

Sin embargo, cuán viable es esta estrategia, cuando al salir a las calles, muchos candidatos camuflan la solicitud de una firma en otras campañas tales como referendo para eliminar las fotomultas, referendo para alcanzar la cadena perpetua para violadores y asesinos de menores de edad, entre otras luchas silenciosas que hace el pueblo detrás de un perfil en sus redes sociales. Casos como en Medellín, en donde hay grupos de trabajadores de candidatos con una pancarta que anuncia el fin de las fotomultas, solicitan la firma de los incautos y estos sin leer la plasman. Sin embargo, algunos aprovechan para ojear el encabezado y anuncian el nombre de candidatos no solo a la presidencia, sino al Congreso de la República. Cuando se cuestiona por esto, los trabajadores de los políticos, simplemente dicen como tratando de burlar la inteligencia del que cuestiona: "es que si elegimos a este candidato, él hará todo lo posible por eliminar las fotomultas".

Estrategias que se convierten en enfermedad

El miércoles 8 de noviembre, Juan Carlos Pinzón Bueno lanzó a través de sus redes sociales una singular campaña: publicó su número de celular e invitó a la ciudadanía a llamarlo para preguntarle lo que quisieran. De inmediato colapsó su línea telefónica y se le olvidó que cualquier empresa requiere de todo un contact center para poder interacturar con sus grupos de interés. Así mismo, el pueblo y analistas más informados, ven como estrategia barata y absurda el buscar el poder a través de firmas y se empieza a deteriorar su marca personal. 

Los candidatos a la par del uso de herramientas digitales, cada vez más dan importancia a las relaciones, a la comunicación interpersonal, a estar cara a cara frente al pueblo y volver a la plaza pública a socializar sus propuestas. Ven en estos actos la oportunidad de interactuar con el vulgo, pero ante pobladores que no callan, son conocidos los videos en los que son insultados candidatos como Vargas Lleras o Gustavo Petro. 

Lo cierto es que son elecciones distintas, estamos frente a un récord Guinness por el número exagerado de aspirantes a la Presidencia, por la llegada del nuevo partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común - FARC, quienes después de firmar un acuerdo con el Gobierno Nacional, ingresan al escenario político para hacer presencia en las instituciones del Estado; también se cuenta con la injerencia del ex presidente Álvaro Uribe Vélez, quien sigue siendo protagonista de la política nacional, goza de prestigio y credibilidad por parte del electorado; además, empieza a configurarse la figura de Juan Manuel Santos como Nobel de Paz y Ex Presidente de Colombia. 2018, se convertirá como un año de transición, una época importante para el futuro de la Patria y para seguir cosechando los resultados que se vienen materializando hasta hoy.

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